martes, 3 de mayo de 2011

Y ya llegó Mayo

Llegó Mayo al fin, Mayo, mes de las flores, mes de María, exaltación de la primavera, ya sabéis, los pajaritos cantan, las nubes se levantan, todo eso...

Llegó Mayo, y me ha dejado envuelto en despedidas. Despedida de mi madre, que ayer mismo marchó a su refugio en el pueblo que la vio nacer, ese terruño leonés del que ya no regresará hasta que empiece a cercarla el invierno, allá por finales de Noviembre o principios de Diciembre. Mi madre, en su pueblo, es feliz. Pero ayer, en nuestra despedida, había un algo de trágico, intenso, casi diría definitivo. Ella sabe que, cuando regrese el próximo invierno, todo habrá cambiado sin que en realidad nada cambie gran cosa. Por eso ayer, en la dársena de la estación de autobuses de Barcelona Nord donde estaba ya aparcado el autocar de ALSA en el que iba a viajar, no solo nos despedimos uno de otro. Nos despedimos, también, de toda una época.

También en lo estrictamente laboral es el fin de una época. Se despide Sacha, que ha trabajado con nosotros dos años y medio. Tras pedir el cambio de turno al de la Mañana. Tras mover Roma con Santiago para conseguirlo, ahora, para general sorpresa, apenas tres semanas después de empezar en ese turno, dice que no puede más, que se vuelve a Francia. No le comprendo, no sé qué le pasa, ni a qué viene tanta prisa, que casi no hemos podido ni despedirnos. Solo espero, cuanto menos en recuerdo de los buenos viejos tiempos, que todo le vaya bien.

Nos despedimos, y en esto no hay pena ninguna, de las obras en la fachada del edificio del piso de Elma, despedida también a lo grande, con escena de película neorrealista italiana vivida ayer en el despacho del Administrador de Fincas de la Comunidad de Propietarios. Gritos, exclamaciones, promesas, golpes de pecho... farsa. Pura farsa. El Administrador es un pirata, un aprovechado, un malversador y un cabronazo, pero no hay nada que hacer, los vecinos de la Comunidad son imposibles de organizar, cada uno va por su lado. Elma y yo, hartos de este guirigay infame en que todos se quejan por detrás pero nadie hace nada de frente, ni tan siquiera lo mínimo, que es dar la cara, hemos arreglado lo nuestro y lo de algunos vecinos que se nos habían confiado. El resto ya se espabilará. No nos ayudaron ni apoyaron, así que, sinceramente, no me dan pena.

Llegó Mayo, sí, con su cohorte de flores que polinizar, y su cohorte de despedidas. Espero que el mes acabe sin ninguna despedida definitiva, sin ninguna que lamentar de veras...

5 comentarios:

Doctora Anchoa dijo...

Bueno, al final en eso va consistiendo la vida, en ir cerrando etapas y abriendo otras. Qué gusto cuando se acaban las obras XD.

Madame Milagros dijo...

uy nooo y a penas esta empezando mayo... yo odio las despedidas, a veces solo suelo decir buena suerte, es que las despedidas no son mi fuerte, en el fondo siempre pienso que en algún momento de mi vida los volveré a ver... tal vez por ello no me lo tomo muy a pecho...
no entendí bien lo del piso de Elma, pero bueno... ya te estaré leyendo...
besos y abrazos Jan, nos estamos leyendo.

la reina del mambo dijo...

No me gustan las despedidas, pero muchas veces son necesarias para que todo evolucione.
Un beso

Co dijo...

Que feas las despedidas! Unas más que otras, claro, pero al fin despedidas. COmo dijo alguien alguna vez, La vida es una larga serie de adioses. Lo importante es poder atravesarlos y seguir adelante.

Beso enorme!

PD: Yo también empecé mayo con despedida.

la MaLquEridA dijo...

Las despedidas en algún momento llegan y no podemos zafarnos de ellas, la vida sigue.


Un abrazo Jan.