miércoles, 18 de mayo de 2011

Bautizo en los Ancares

Eurico, sobrino nieto de Elma, heredero, a sus tiernos ocho meses, de la Casa do Chao, que no es exactamente casa, ni finca, ni familia, sino una mezcla de todo lo anterior, una casa  vinculada a unas tierras de pasto y labor, vinculadas éstas a su vez a una familia, la de Elma, que ejercía en tiempos de su difunto padre el liderazgo de las demás pequeñas explotaciones agrarias de la comarca montañesa de los Ancares, Eurico, decía, recibió el pasado domingo el sacramento del bautismo, por el que se incorpora a la santa iglesia católica, apostólica y romana. Lo recibió en la portada de la pequeña y ruinosa ermita de la Virgen de Los Remedios, patrona de la comarca verde, boscosa, árida y brumosa, que algún día liderará, si se cumplen los designios de la familia, ansiosa de recuperar algún día su poder e influencia.

Finiquitado hace años el poder de los antiguos caciques de la comarca, los Señores de Freixís y de Queizán, que durante siglos dominaron a placer a los empobrecidos y dóciles labriegos montañeses, utilizándolos como peones en sus guerras por el poder absoluto, derruidos sus magníficos y suntuosos Pazos (El Pazo de Freixís podría reconstruirse, si alguien quisiera. Del Pazo de Queizán no quedan ni los cimientos), fueron los campesinos libres enriquecidos por la producción lechera los que tomaron el relevo, si bien, más que de caciques, ejercieron de líderes, de organizadores: Dinamizaron comunidades carentes de tejido social, crearon cooperativas, mejoraron las faenas del campo, trajeron los primeros tractores y maquinaria, en suma, modernizaron en todos los sentidos un territorio que en pleno siglo XX estaba sumido en la Edad Media. El fallecido padre de Elma fue uno de estos líderes, acaso el más activo y respetado. Como su entierro no se ha visto otro jamás, y es difícil que pueda volver a verse. No cabía literalmente la gente por la calle, tal era la afluencia al cortejo fúnebre. El patriarca de la Casa do Chao había dejado una huella imborrable entre los adustos lugareños.

Muerto el hijo mayor, Jorge, desentendido de sus teóricas obligaciones el hijo pequeño, Paulo, y habiendo renunciado las dos hijas mujeres, Irma y Elma, a la herencia paterna, así es como la herencia de la Casa do Chao acaba recayendo en un niño de ocho meses. En una remota zona de alta montaña como esa, el bautizo de un heredero es lo más parecido a un evento social de primer orden que por allí pueda verse, y no hay familia de los contornos, ni uno solo de los clanes montañeses entre Silvouta y Paradela, que esté dispuesto a perderse el acontecimiento. Barreiras y Palleiros, Tixuanas y Sons, clanes algunos enfrentados entre ellos por ancestrales conflictos, acudieron con sus mejores galas a la Ermita de la Virgen de los Remedios.

Hacía buen día, soleado y tranquilo, si bien de vez en cuando bajaba alguna ráfaga de aire helado de las altas cumbres más arriba de Silvouta, haciendo temblar a las señoras que no habían tenido la precaución de ponerse chaqueta sobre el vestido de tirantes. Como la capacidad de la ermita es más bien escasa, y era tanta la afluencia de público, Don Fernando, el párroco, mandó sacar el altar y la pila bautismal a la puerta, y allí, de cara al extenso prado donde nos encontrábamos los invitados, oficiar la ceremonia, presidida, además de por él, por los dos bisabuelos del niño, uno a cada lado del altar. Qué orgullo el de la madre de Elma, Granelma, bisabuela de Eurico, viendo cristianar al primer vástago de la cuarta generación de su familia...

Y luego, acabada la ceremonia, la fiesta, y qué fiesta! Creí hace años que el colmo de las celebraciones familiares serían las bodas asturianas, pero claro, no conocía los bautizos gallegos. En pantagruélica gesta, empezamos a comer a las dos de la tarde y a las ocho aún seguían sirviendo platos en las antiguas cuadras de la Casa do Chao, reconvertidas para la ocasión en salón de banquetes donde noventa comensales engullían viandas sin freno ni medida. Tras comer ensalada,  entremeses, jamón, langostinos, anchoas y cordero, paré, o más bien, mi estómago paró por mí. De comer. De beber no, ni hablar, de beber no se paró en esa casa en toda la noche.

Al estilo tradicional, los hombres, con el padre del bautizado al frente, nos quedamos en el salón bebiendo licor, jugando a cartas y hablando de política (más bien renegando) mientras nuestras mujeres, reunidas en la inmensa cocina de la casa entorno a la madre de Elma, acostumbrada a ejercer de abeja reina, bebían vino y hablaban... de nosotros. Por supuesto, también renegaban. En su caso, con sobrados motivos.

Hubo más, bastante más, en este viaje, intenso a pesar de su corta duración, pero lo voy a dejar para otros artículos. Y me dedicaré, en esta noche de luna llena, de psiquiátricos y parturientas, a leer vuestros blogs, que llevo días y días de mono atrasado...

EDITO 19/05/2011: Aunque me lo han pedido, no sé si debo, ni si será buena idea, ya lo veremos. Os pongo una foto del evento. Elma y yo junto a la madre de Elma, bisabuela del niño, en la portada de la ermita, justo antes de la ceremonia.

11 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

Parecería que hablas de los grandes eventos que hacían los terratenientes de mi pueblo, que bien lo relataste hasta te pude ver bebiendo vino je.


Un abrazo Jan.

Misaoshi dijo...

¿Lugo?

Porque estuve en el pueblo de Paradela, que es el primer hogar de un amigo de Mallorca que fuimos a visitar en vacaciones. Ya sería coincidencia y diría: "de verdad, qué pequeña es España" con lo pequeño que es ese pueblo y los de toda la montaña (que no son pocos, a cada curva hay uno)...

Si fuera tú me sentiría megaorgullosa por formar parte de un acontecimiento con tanto dato histórico.

EriKa dijo...

Parece que el tiempo no ha pasado celebrando bautizos como antiguamente, con los clanes vecinos.Es muy original.

Este domingo también he ido de bautizo, poquita gente,como trabajaba y no pude librar llegué a la hora del café, pero luego en seguida me puse al día.


Besitos.

Doctora Anchoa dijo...

Madre mía, me has hecho retroceder un montón en el tiempo con este post. Muchas de las cosas que relatas bien podrían haber ocurrido hace muchísimos años.

Condesa Bathory dijo...

Me ha recordado a la época medieval, ha sido como retroceder en el tiempo pero quedandome aquí. Muy raro XD
Un beso

Onara dijo...

Me quedo con ganas de más!! :-)

Espero con ansia el resto del relato!

Bsos!

pseudosocióloga dijo...

Me encantan las celebraciones a la antigua.Y tú lo relatas muy bien.

Alondra dijo...

Cuando vuele por los Ancares creo que no podré dejar de beber en la fuente de la curiosidad, y visitar los paisajes de ese cuento histórico in situ.
Un abrazo desde la Muralla.

Madame Milagros dijo...

ohh Querido Jan, primero agradecerte por compartir con nosotros tan bella foto familiar... que seriedad hombre!! jeee...
El nombre del niño de donde lo sacaron, primera vez que lo escucho...
8 meses y ya todo un heredero, mucha responsabilidad caerá en él... espero y la familia que fue al bautizo lo apoyo después también...

Me he atrasado al leer tu blog, ya me voy poniendo al día... besos y abrazos, nos estamos leyendo.

pseudosocióloga dijo...

¿Elma, tú y Enma?

Jan Berg dijo...

Pseudo, Elma, yo, y, sentada, Granelma, mi suegra.

Al fondo, algunas vacas de la vecindad...