jueves, 26 de mayo de 2011

De formaciones y cabreos

Hace tiempo ya que uno, cuando oye a los jefes decir que una formación es de asistencia inexcusable, no cree que sea por su interés ni por su novedad. Hace tiempo ya que uno, cuando oye eso, sabe que se debe a una de dos causas: O bien a que asistirá a la formación algún directivo de la empresa-cliente, a quien se pretende impresionar llenado la sala de gente luciendo su más falsa cara de interés, o bien a que la formación la imparta alguno de nuestros jefes, que no conozca mejor antídoto para el miedo escénico que obligar a sus empleados a ir y animarle, que a ver quién es el chulo que no le anima... En suma, un paripé.

Uno espera, sin embargo, porque me parece lo mínimo que se puede pedir a quien te hace venir fuera de turno, gastando por tanto de tu tiempo libre, que la formación, aunque no nos descubra nada trascendental, que tampoco lo pretendemos, esté bien preparada y decentemente redactada, desarrolle argumentos sólidos y sea amena, ordenada, y, si puede ser, divertida. Digna en suma de quien ocupa un alto cargo, por lo que se le presupone, entre otras habilidades, capacidad oratoria.

Ayer por la mañana asistí a una formación sobre cierto servicio de los que gestionamos, impartida por la Dra. Oh-la-la, Supervisora Médica, destacada integrante del “Top Five” directivo de nuestra empresa, la persona a quien más rápido he visto ascender, sin perder tiempo ni en recoger los cadáveres que ha ido dejando a su paso. ¿La formación? De pena. Realmente de pena. Mal pensada, peor desarrollada, sin ninguna gracia, llena de perogrulladas y lugares comunes, y lo peor, expresada con prepotencia, situándose siempre en un plano de fingida superioridad, como si hablara a un grupo de escolares imberbes, y no a los que a diario sacamos las castañas del fuego.

La indignación y el cabreo son generalizados entre quienes vinimos a semejante demostración de incapacidad didáctica. Yo no me quejo, tengo poco tiempo de desplazamiento, y no he dejado nada por hacer, pero hay quien viene desde fuera de Barcelona, y quien ha dejado tareas pendientes para venir a la formación... Creedme, a la Dra. Oh-la-la deben estar silbándole los oídos...

9 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

Como esa doctora hay muchas en el mundo, arribistas sin preparación que aplastan a la gente que le da duro al trabajo.

Misaoshi dijo...

Argh, qué rabia da eso.

Sólo lo he vivido una vez, perdiendo un día de trabajo de juez de atletismo (80€) y un cumpleaños por la tarde, para asistir a una jornada un sábado en la que sólo se habló de... ¡¡espera!! sólo hablaron el que daba la charla contando chistes fáciles a sus amiguetes, sobre la utilización de la cámara nueva, que realmente como había mayoría con otra cámara, sólo explicaron el funcionamiento y técnicas de la otra cámara. Y yo sigo aprendiendo a utilizarla sola porque soy minoría (uno de los últimos modelos, la gente tenía el anterior con menos cosas).

...80€...

Doctora Anchoa dijo...

Para empezar, aunque estoy segura de que ya lo sabes, comentarte que si la formación se da fuera del horario de trabajo y es obligatoria os la deberían estar pagando. Y sí, estoy contigo en que todavía de más rabia si además es una mierda de curso. Por lo menos que os sirviera para algo...

la reina del mambo dijo...

Es lamentable que hagan perder el tiempo para ¿ demostrar qué? que son idiotas!?
Un beso

Fiebre dijo...

Lo tuyo a veces con el curro es peor que trabajar en un Cuartel.
¡Madre mía, qué caterva de imbéciles te gastas!

Alondra dijo...

A la dra.Oh lalala, seguramente le pagaron por su charla y para colmo puede poner en el curriculum algo más, y como siempre el currante tiene que perder su tiempo libre para escuchar cosas que ya sabe, ¿qué mejor cursillo que el trabajo diario al pie del cañón?
Saludos afectuosos

EriKa dijo...

¡Para que luego digan que no nos ganamos el sueldo!, si nos tendrían que pagar solo por aguantarlos.

Besitos.

pseudosocióloga dijo...

Si no hubieras abierto un blog te lo recomendaría como terapia, que vida la tuya, madredelamorhermoso.

Madame Milagros dijo...

mmm pues no faltará alguien que se lo diga en su cara...
Además que ella misma debe observar el comportamiento de su audiencia, yo creo que ella se da cuenta solo se hace a la vista gorda, o realmente tiene demasiada soberbia que la ciega...
besos y abrazos Jan, nos estamos leyendo.