jueves, 12 de abril de 2012

Se palpa la crispación

Se palpa, sí. Hay crispación en el trabajo y en la calle, en las familias y las comunidades de vecinos, en los bares y los colegios. Allí donde se junte un grupo humano, por reducido que sea, aparece esa irritación, esa rabia, ese malestar, ese qué se yo que hace que todos estemos cabreados contra todos.

La causa recurrente de todos los males es, claro, la crisis.

Ayer mismo, en una entrevista en la prensa, un responsable de la fundación Arrels comentaba que todo el mundo soporta pasarlo mal, saber que debe reducir su nivel de vida por falta de recursos. Todos aceptamos, en suma, la pobreza, siempre y cuando haya una salida, una luz al final del túnel. Porque necesitamos creer que las cosas mejorarán, que superaremos la situación algún día. Lo que no se puede soportar es la falta de expectativas, asumir que no hay futuro, o que si lo hay será peor que el presente. Perdidos y sin esperanza, no se puede vivir, y quien así se siente, cada vez más personas, me temo, acaban haciendo pagar su frustración a cualquiera, descargando su ira contra el primero que se les cruza, llenos a rebosar de rabia, pero cobardes para expresarla contra los verdaderos causantes de su malestar.

Así, los usuarios que solicitan servicios a nuestra empresa tienen la piel cada vez más fina, son más sensibles a lo que consideran incumplimientos por nuestra parte (No siempre es así), y son a su vez mucho más agresivos y reivindicativos en sus demandas, no dudando en amenazar, gritar o insultar a quien les atiende con pasmosa facilidad, desahogándose con nosotros, que al fin y al cabo somos unos mandados, trabajadores como ellos, de lo que no tienen narices de exigir a los altos directivos que, ellos sí, fijan las reglas y las condiciones de asistencia. Esa actitud me parece indigna, cobarde y mezquina.

Peor es lo que soporta Elma, que hace atención presencial. Ella y su compañera Lena han tenido que avisar a la Guardia Urbana ante actitudes agresivas y amenazantes de clientes descontentos no con ellas, sino con “el servicio”. Como si ellas pudieran prestar “el servicio” a su gusto y no fueran meras ejecutoras de unos procedimientos precisos establecidos por la Dirección... Han llegado a levantarles la mano, aunque, afortunadamente, aún no las han agredido. Me preocupa, lo reconozco. De seguir así, que alguien pase de las palabras a los hechos es mera cuestión de tiempo.

El colmo es que, por si fuera poco la agresividad que viene de fuera, haya que soportar también dentro violencia y malos rollos. Dos compañeras de Elma han sido suspendidas de empleo y sueldo a causa de una pelea en la que ambas se insultaron gravemente, se tiraron de los pelos, se golpearon y, en su irracional actitud, acabaron rompiendo material de la empresa. Una pelea de tomo y lomo, la mejor que viera nunca fuera de un ring, explica Jonás, un colombiano que sabe de lo que habla. Querréis saber, claro, el motivo de tan fenomenal tangana. Un cacahuete. Sí, como lo oís, estimados lectores, UN CACAHUETE de una bolsa que una estaba comiendo y se negó a darle a la otra, que se lo pedía. El detonante de todo fue un mísero, ínfimo y ridículo cacahuete. Cómo vamos a salir así entre todos (Eso dice el gobierno, aunque ese “todos” no incluye, para empezar, a los defraudadores fiscales...) de esta maldita crisis.

La imagen que ilustra el artículo, el cuadro “Crispadas”, obra de la pintora Alexandra Rodrigo.

10 comentarios:

Ernesta Planetaria dijo...

Asi somos los humanos, transpiramos violencia....la paz nos importa "un cacahuate"...me gusta tu angulo de las cosas, volvere

Lakacerola dijo...

Tranqui!!! yo prefiero descargar la agresividad en mi blog...pero sí, es así como lo cuentas.

Perra Verde Menta dijo...

Yo me estoy planteando quitar la radio del despertador porque no hay día que no se hable de los famosos "mercados" y tanto mal rollo ya de mañana, como que no...

Ernesta Planetaria dijo...

Que bueno que la curiosidad te movio alla....te agradezco la logia. Espero no ser frustrantemente repetitiva....volvere.

Celia dijo...

Yo atiendo a funcionarios y no noto mas agresividad, porque lo que estan es demotivados, ahora ya ni llaman.
Donde si he notado lo que comentas es en la calle en las tiendas conduciendo.
Efectivamente se nota lo que comentas. Y aunque entiendo que la gente este angustiada no comparto que lo paguen con quien menos culpa tiene. porque muchos tenemos esos mismos problemas y no lo pagamos con nadie.

Jan Berg dijo...

Laka, ¿De veras descargas la agresividad en tu blog? Eres poco agresiva, entonces...

Jan Berg dijo...

Perra Verde Menta, hazlo si te tranquiliza, quita la radio.

Pero no olvides que aunque no lo oigas la realidad está ahí...

Jan Berg dijo...

Celia, ¿atiendes a funcionarios?

Eso despierta mi curiosidad (No sé si morbosa...)

Jan Berg dijo...

Ernesta ciertamente tienes razón, los humanos transpiramos violencia.

Lo más curioso de todo es que nos gusta pensar que no!

pseudosocióloga dijo...

Madredelamorhermoso....por un cacahuete.