martes, 22 de febrero de 2011

Familias, matrimonios y mentiras


Dos clases de personas gustan de jugar con fuego, los que creen que no se van a quemar, y los que gustan de quemarse. La que llamaré Ana finge ser de las primeras, pero es en realidad de las segundas. Recién entrada en la cuarentena, poseedora de un cuerpo juncal y espigado y de una suave piel blanquísima de adolescente escandinava que contrasta con el negro azabache de su melena, sabe que llama la atención, y no le importa ni mucho menos hacerlo. Presume con frecuencia de bien casada, y cualquiera que, sin conocerla de nada más, oyera uno cualquiera de sus empalagosos monólogos sobre sus repelentes hijas, su encantadora casita adosada con jardín o su inteligentísimo caniche creería hallarse ante la más arquetípica señorona conservadora y burguesa del universo. Pero la que hemos llamado Ana hace ojitos cuando le explico el regalo que le he hecho a Elma, y cómo celebramos ese día, pasándolo juntos, y, pobre, me explica con voz meliflua que su marido, tan ocupado él, se olvidó de su último cumpleaños por tercer año consecutivo. Y sin solución de continuidad siento su mano sobre la mía, mientras la oigo desgranar con su dulce y cantarina voz el consabido discurso sobre la rutina conyugal, la monotonía sexual y el vacío existencial, con alguna referencia un tanto intempestiva a un frigorífico Miele Combi No Frost recién comprado. En resumen, que la que denominamos Ana, tan bien casada ella, tan ejemplar esposa y madre, ella, se siente más sola que la una, y colgándose del cuello el letrero de "disponible" se ofrece a compartir esa soledad conmigo, si es que tengo a bien abonar un par de horas en cierto aparthotel de Vía Augusta. Y va a ser que hoy no, que es mal día, bonita...
Al gitano, el novio de mi compañera Amy, le llaman así porque lo es. Aunque no lo fuera, igual se lo llamarían, porque, además, lo parece. Es alto, delgado pero fibroso, tiene pelo negro ensortijado, ojos negros como carbones encendidos, y lengua viperina, afilada como el acero de su navaja "capaora", que aún lleva en el bolsillo a pesar de los disgustos que le dio. Se me acerca con sonrisa cínica, ponderando descaradamente el trasero redondo y firme de la que hemos llamado Ana, que se aleja, y me habla quedamente, al oído, con el marcado acento jerezano que no ha perdido viviendo en la Ciudad Condal. "Joder, Jan, la tienes loca a la muy... Está chorreando, fijo, si es que se la nota la calentura en la cara!! Si tú quisieras, te la follabas!!" Acompaña sus palabras de un revelador guiño, que se traduciría por "Genial que te la trabajes en TU territorio, pero ni te acerques al MÍO..." Y yo, que me llamo Jan pero ni soy ni ejerzo de Don Juan de medio pelo, sabiendo que tiene razón y que si quiero me la ensarto (dicho sin presunción alguna, es solo la constatación de un hecho), salgo por la tangente, que es el mejor sitio para salir de estos líos. Y aunque él piense que disimulo para buscar una ocasión más discreta, en realidad huyo a galope tendido de estas arenas movedizas, que yo sé bien a quién me debo, y eso no lo cambio por un coito ocasional.
Me da por reflexionar en el falsamente perfecto matrimonio de la susodicha Ana, en lo bien que habla a las demás de su marido, en lo feliz que finge ser... Pienso en esa "familia tradicional" que con tanto ahínco defienden sectores sociales, políticos y religiosos de esta España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, que decía Machado, y me pregunto y repregunto qué de santo y bueno encuentran en un modelo que lleva siglos demostrando falsedad e ineficacia. ¿No es el matrimonio ejemplo palmario de casi todas las hipocresías sociales? Brillante por fuera, podrido por dentro, en muchísimos casos. Y recuerdo las viejas historias de mi madre, la crónica negra de esa España rural y atrasada de los años cincuenta, en el marco reducido pero ejemplar de un pequeño pueblo de León. Aquella señora Tana, rica hostelera con negocio a pleno rendimiento, que, casada tardíamente con un gañán guapo pero chulo, acabó convertida en esclava de su marido, fregando suelos, ella que siempre había tenido criadas. O peor aún, aquella señora Zoila a quien el marido arrebató su cuantiosa herencia, instalándose con una de sus queridas en el bloque de pisos de la capital, y desterrándola a ella, nominalmente millonaria, a una desvencijada casa sin agua corriente, convirtiéndola en la práctica en la persona más miserable del pueblo... Eran otros tiempos, sí, tiempos de familia tradicional, patriarcal y bíblica, como defienden los beatucos. Familias monolíticas llenas de dolores y mentiras, de hipocresías y fingimientos. No me extraña que tales abominaciones hayan ido desapareciendo. Lo que me extraña es que los nuevos modelos de familia busquen parecerse en la forma (y me temo que también en el fondo) a ese tradicional, claramente fracasado, en vez de explorar otras formas.
Aclararé para finalizar que no es nada habitual en mi vida que las casadas se me ofrezcan tan descaradamente, aunque no ha sido ésta la primera vez, y seguro que tampoco será la última. Respectoa a la que hemos llamado Ana... nada pasará, pero, que conste, tiene su aquel, su cosita, su puntito morboso, saber que, si quisiera, podría pasar...

9 comentarios:

pseudosocióloga dijo...

Respecto a la supuesta Ana cumple el tópico de "dime de que presumes y te diré de qué careces".
Y para que llegara a sugerir lo del apartahotel tú debiste ponerle "ojitos" por lo menos....
Sí, está bien lo de sentir " si yo quisiera...podría", de hecho da y demuestra seguridad en uno mismo.

la reina del mambo dijo...

Eso es y será el matrimonio con algunas excepciones.
Un beso

Misaoshi dijo...

Madre mía, debes ser un Don Juan, y no hablo de llevártelas a todas al sobre, sinó porque a la mínima que te descuidas hay una mujer abriéndose de piernas y poniéndote ojitos jajajajaja

Teniendo a Elma, que sigan fantaseando. Yo, de estar en tu situación, me sentiría estupendamente sabiendo que con una edad y una pareja estable todavía me siguen viendo atractiva y con ganas de poseerme.

Saludos ^^

PD: menos mal los hay con la cabeza bien puesta, encima del cuello, y no entre las patas!

Babilonio dijo...

Aparte de que modelo de matrimonio que conocemos acredita mal funcionamiento desde hace siglos, se suele ir a él por convencionalismo, sin reflexión y sin conocimiento.
No seré yo el que critique ni a ella ni a ti, cada uno actuó en consecuencia con sus ideas.
El día que se reflexione sobre lo que uno quiere en vez de casarse "porque es lo que hay que hacer", no pasarán estas cosas, o pasarán menos.
Buena entrada, un saludo.

Co dijo...

Jan! Estoy absolutamente de acuerdo! No todo es lo que parece....cuánta gente hay que parece tener una vida perfecta y puertas dentro es un infierno?? Pobre esta mujer! Me apena que no pueda alejarse de eso, ya sea por capricho, mandato social, religioso o de quien sea. Creo que estas cosas no sólo pasan en España sino en todos lados.
Lo de la Iglesia ni hablar! Yo creo en Dios, pero bajo ningun punto de vista creo se deba sufrir en el nombre de la fe. Es aberrante que una institución tan grande y ponderada como es la Iglesia sea tán,pero tán retrógrada y ridícula.

En fin, ojalá todas las Anas del mundo puedan dejar atrás las apariencias y salir a disfrutar la vida como se debe.

Me fuí por las ramas!

Besos

Fiebre dijo...

Tal y como lo cuentas es la vida misma, ¡qué bien escribes joío!

Sólo una puntualización. Ultimamente estoy encontrando alguna Ana que escenifica perfectamente la "prostitución" del matrimonio.

Buscan a los Jan de turno que les de lo que les falta, pero no tienen la más mínima intención de renunciar al adosado y al General Electric No Frost.
Es más, lo buscaron y se lo trabajaron hasta conseguirlo.

Estas últimas ya me asquean, y mira que soy de las que digo que con su pan se coma todo el mundo lo que haga.

Un besazo campeón, que eres un campeón.
Si encuentro uno con tus principios me lo quedo.

Madame Milagros dijo...

jaaa... porque siempre a los casados se les ofrecen más las mujeres??? ...
Si de corazón la rechazas.. bien hecho... tu mujer se merece respeto porque el amor es respeto...
besos y abrazos Jan... me acostumbre a decirte por el otro nombre... mmmm y ahora ?? jaaa..bueno bueno.. nos estamos leyendo...

Lakacerola dijo...

¿He notado un cierto puntito de... "y si..tal vez..si no se va a enterar" melancólico?

dale calor dijo...

jejeje, el amor es quimica y el resto es respeto, pero porque no nos quitamos la venda que nos puso la iglesia y quitemos ese pañuelo, que tapa al sexo como algo que solo tiene que ser con la pareja.
Vive y vive, que son dos días, pero tu veras si engañas o decides dar la oportunidad de hacer lo mismo a quien quieres y seguro que le llama lo mismo.
http://dalecalor.blogspot.com