viernes, 4 de marzo de 2011

Confirmado: La hipocresía reina

Missia, la Supervisora a quien, en un artículo anterior, denominé Gran Víbora, se casa.

Elige mal mes para coger quince días de permiso, el volumen de trabajo en la empresa es aún muy elevado, ya que para nosotros el invierno es temporada MUY alta. Sé que, evidentemente, no va a programar su boda en función del nivel de trabajo de la empresa, pero también sé, y me consta, que lo ha hecho a propósito. Dejar que su colega Moira, la otra Supervisora del Servicio, se coma sola el marronazo de asumir los últimos flecos del invierno, es una de las cosas que hacía el mes de Marzo especialmente atractivo para celebrar en él la ceremonia nupcial.

Todos sabemos esto, como sabemos otras cosas de ella, que hacen que sea, en general, muy poco valorada en la empresa. Temida por muchos y odiada por unos cuantos, pero querida, desde luego, por  muy pocos.

Missia, la Gran Víbora, se casa, infortunado él, dicho sea de paso, y lo miro por el lado bueno: La perderemos de vista quince días, tal vez por alguno más, si añade días de vacaciones a su permiso por matrimonio. Bienvenida sea pues esa boda.

Pues bien, ayer por la mañana, algunos compañeros, mandos intermedios como yo, subordinados inmediatos suyos, los que más veces y más intensamente hemos sentido su poder, su prepotencia, su falsedad y sus injusticias, me dicen “Jan, hemos pensado que tendríamos que regalarle algo a Missia por su boda, no sé, un detalle, un ramo de flores, o algo así...” Lo esperaba, pero aún esperándolo me sorprendió oírlo de boca de quien sabe por experiencia propia lo que es bajar la cabeza y aceptar con resignación no exenta de rabia las injustas resoluciones de nuestra Supervisora. “Ya... ¿Y cuánto habéis pensado poner para el regalo?” pregunté con cara de póquer. Y ellos, falsos, hipócritas, responden con fingida ilusión: “Diez euros cada uno estaría bien, justamente hemos visto un ramo en una floristería aquí al lado que valía ochenta euros, habría de sobra con diez por cabeza...” En silencio, saqué el billetero, extraje un billete de diez euros y lo deposité sobre la mesa. “Ahí tenéis, apuntadme en la lista que hagáis como pagado. No voy a ser menos hipócrita que vosotros...” Y me giré, ensayando una salida majestuosa. Hermann, uno de los pocos que vale algo del grupito esperpéntico de mandos intermedios entre los que me cuento, me retuvo suavemente del brazo, de modo que no permitió que me marchara de forma tan teatral. “Vamos, Jan, no te pongas así, de sobra sabes que todos pensamos lo mismo de Missia, pero extrañaría no hacerle un regalo dadas las circunstancias, sería inevitable que hubiera rumores, sería casi peor...” Asentí. Sé que es cierto, pero el saberlo no me impide sentir una sensación de derrota, al darme cuenta de que todos, yo también, por supuesto, cedemos más temprano que tarde a la hipocresía social imperante.

Confirmado, queridos lectores: La hipocresía reina.

12 comentarios:

Madame Milagros dijo...

Jan... como te entiendo, la vez que no me puse la careta de hipócrita, me tildaron de mala,egoísta, rencorosa.. es decir todo lo malo de la otra persona vino a caer en mí... que gane? enemigos.. en fin... todo esta patas arriba...
No lo veas como una derrota, sino como un símbolo de tu generosidad... un símbolo de tolerancia...
besos y abrazos mi amigo, nos estamos leyendo

la MaLquEridA dijo...

Ni que lo digas, lo mal que uno se siente cuando hay que ser hipócrita porque vaya que hay que serlo algunas veces.

Ni modo, pero no agaches la cabeza, no.

Fiebre dijo...

Pues mira, me pillas en ´época de limpieza´.

He empezado por los desayunos de los viernes de ´funcis´. Ya desayunaré yo cuando y con quien me de la gana.
Me negué a poner dinero para la corona de un pariente del Gran Jefe para el que pusieron un autobús para el entierro, mientras un compañero en activo de mi edad no ha sido homenajeado por tener la desgracia de fallecer de muerte natural en vez de acto de servicio.

Y el siguiente paso va a ser mi vida personal. Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente.
Estoy harta de dar... para recibir a ratos.
Ea!

Condesa Bathory dijo...

Es lo que hay, somos una sociedad de hipócritas. Pero... las cosas van mejor así.

la reina del mambo dijo...

La hipocresía manda es cierto.
Lo que duele cuando se dan casos así que tienes que ser algo hipócrita.
Tomatelo por el lado de que tu eres generoso y no como ella.
Un beso

Doctora Anchoa dijo...

Cómo te entiendo. Hace ya mucho tiempo que tomé la determinación de que mi tiempo libre era de cero falsedad e hipocresía, pero en el trabajo muchas veces hay que seguir tragando (o atragantándose, más bien).

Co dijo...

Aunque a veces pensemos que es poca la gente hipócrita y no nos incluyamos,la verdad es que en todos los tiempos la hipocresía ha sido protagonista. Puede que algunos la practiquen más que otros, pero siempre está presente. Lo importante es saber identificarla y tratar de evitarla.

Besos!

EriKa dijo...

No seas tan duro contigo, para sobrevivir en esta sociedad tienes que nadar a veces a donde te lleva la corriente, nadar contracorriente todo el rato agota.
Lo que no puedes evitar sentir es que de alguna manera has fallado a tus principios, ¡no quiero!... ¡no lo hago!, miralo de otra manera ¡tu eres un señor! por eso vas a participar en un regalo que aunque la susodicha no se lo haya ganado es un acontecimiento que os va a traer unos días de respiro y eso vale los diez euros.
Dile a los colegas que el próximo regalo a la "señora" lo busquen más baratillo, total... para quién es.

Besitos.

Misaoshi dijo...

Ya ves, imaginate en mi curro que hay despedidas casi mensuales, bodas y nacimientos como quien no quiere la cosa, y que si detalles por aquí, comprar cosillas por allá...

De un tiempo a ahora a los que cobramos menos (los pardillos como yo y mis compañeros) ya no nos piden nada porque supone medio de nuestro sueldo de un mes a lo largo del año... porque un euro ó dos no les basta por cabeza, ha de ser entre 10 y 15€, que hay que dar buena imagen, aunque no le soportes.

Ni un duro, oiga. Me caiga bien o mal: es que cobro poco. Podríais hacer algo así jajajajaja

pseudosocióloga dijo...

Por el bien del grupo...agggg

Lakacerola dijo...

Como dicen anteriores comentarios, hay que dejarse llevar, sobre todo con los compañeros de trabajo, si te pones en contra, quedarás mal, serás el bicho raro y tu mismo te aislarás de los demás. Como dice el dicho: "Corramos un es-túpido velo"
Buen fin de semana.

deMónicamente dijo...

detesto la hipocrecía. por eso, tengo serios conflictos.
a no todo el mundo le gusta mi estilo, pero es lo que hay!!!
buen finde.
kisses