lunes, 3 de diciembre de 2012

Sinsentidos

Hay veces, aún ahora, en estos tiempos que corren, en este tumulto que nos ha tocado vivir, en que el mundo entero parece un todo ordenado. Pocas, cada vez menos. Pero aún a veces lo parece. Como cuando, a las seis en punto de la tarde, se encienden automáticamente las luces de la decoración navideña suspendidas sobre la calzada central de la Gran Vía. Si no he cerrado antes la persiana (Normalmente, no. Me gusta ver caer la tarde, aunque esté atareado de aquí para allá), en ese minuto exacto, las seis en punto de la tarde, ya noche cerrada, mi salón se inunda de irisaciones azules y plateadas, como si estuviera a punto de visitarme el fantasma de las navidades pasadas. Entonces, en ese momento, todo parece tener sentido. O cuando después de cenar, tarde ya, vuelvo de la cocina, donde he llevado la bandeja con los platos y vasos usados, y me encuentro a Elma dormida en el sofá, envuelta en la manta granate con filigranas de hilo dorado (Que no de oro) que tanto le gusta. Y me siento en el rinconcito que me deja libre, y me quedo mirándola, porque no me cansaría nunca de mirarla, y sí, en ese momento, todo parece, también, tener sentido.
 
La plácida sensación, sin embargo, dura poco. De pronto el ministro Montoro dice que la amnistía fiscal a los grandes defraudadores de los últimos diez años "valió la pena", aunque las cifras le desmientan, pues no se ha recaudado ni la tercera parte de lo que se esperaba. Y el presidente Mursi de Egipto afirma con cara dura que conservará los poderes extraordinarios que él mismo se otorgó por decreto, y que en la práctica le convierten en dictador, para "defender la democracia". Olé. Y qué decir cuando leo que en Michigan una vieja ley nunca derogada, y por tanto vigente, aunque ya no se aplique en la práctica por los tribunales, obliga a las mujeres casadas a pedir permiso expreso a sus maridos para poder cortarse el pelo. O que en el Líbano es legal practicar sexo con animales, siempre que sean animales hembras. Practicar sexo con machos, en cambio, está penado con la muerte. Oigo y leo cosas como esa, y me doy cuenta que el mundo en realidad es un totum revolutum inconsistente y absurdo. Y no, no tiene sentido alguno...