domingo, 16 de diciembre de 2012

Breve reflexión para una noche de guardia

Supongo que me falta mentalidad empresarial. Supongo que desconozco el límite entre maximizar y rentabilizar recursos y explotar o sobresaturar esos mismos recursos.
 
Lo que no supongo, sino que lo sé con toda certeza, es que hace dos años cada equipo de mi empresa contaba con más personal que hoy, mientras que los servicios que gestionábamos eran menos y, sobre todo, menos complicados que todo el trabajo que ha ido entrando a lo largo de este último año. Y yo me pregunto, porque en fin, soy reflexivo, qué lo vamos a hacer, me pregunto, decía, que si tenemos que realizar más tareas, y más complejas, con menos recursos, como resulta evidente... ¿Es posible, lógico y exigible, como hace la dirección, que trabajemos buscando la excelencia...? Porque yo, a priori, creo que no, que resulta imposible de compatibilizar.
 
Supongo, como ya he dicho, que me falta mentalidad empresarial...

5 comentarios:

Curra dijo...

Janton, la teoría va por un lado y la experiencia por otro.
Es sabido y a mí me parece que lo lógico sería tratar bien al personal y ser consciente de que las cosas no pueden salir bien si cada vez cargas más a la gente y los obligas a sacar adelante el triple de lo que antes.
Lo normal y lo que yo creo que debería ser mentalidad empresarial es velar por la tranquilidad y el bienestar de todos los que componen la empresa.
Pero una cosa es predicar y otra dar trigo y a la mayoría de empresarios no les importa tanto su empresa y el futuro que pueda tener como los benficiso inemdiatos.
Y así nos luce el pelo
Hasta pronto

Misaoshi dijo...

Madre mía, no dejan de exigir.

Son unos negreros.

Perri (meison) dijo...

Y los que tienen mentalidad empresarial les "suele" faltar sentido común, como parece ser el caso....Yo, de tener algo, escojo lo último.

la MaLquEridA dijo...

Para ellos es fácil decir que lo hagan porque ellos NO son los que sacan adelante el trabajo con lo poco que les dan.


Saludos Janton

Janton dijo...

Veo que todos, más o menos, pensamos igual, y me alegro.

Lo triste es que nadie parezca capaz de diseñar algún plan de acción para cambiar esto, más allá de protestas inútiles y gritos baldíos...