martes, 21 de febrero de 2012

Una semana de aúpa

Estamos en temporada alta, en plena epidemia de gripe, esa época del año que no por esperada (Ocurre invariablemente, en un momento u otro del invierno) resulta más soportable. Durante la semana pasada, lo que las autoridades sanitarias denominarían “presión asistencial” (Si es que se lo llamaban, que ayer mismo negó el Conseller Ruiz que hubiera colapso...) fue para nosotros totalmente insostenible.

Las cifras de servicios realmente atendidos superaron en casi un 35% los servicios previstos. Eso, en la práctica, más allá de representaciones numéricas, significa turnos agotadores, sin descanso, sin parar un solo instante, y aún así sin dar abasto. Porque hay una tercera cifra a tener en cuenta, la de servicios asumibles en función de la potencialidad del equipo presente en sala en cada momento, y francamente, somos pocos, muy pocos, para el trabajo al que nos enfrentamos. Nunca como este año hemos estado tan bajo mínimos, prácticamente en cuadro. Nunca como este año he tenido la sensación de que nos ha pillado en bragas el invierno, sin que se tome ninguna medida ni se busque ninguna solución, ni tan solo provisional. A todo esto, la migración de sistemas realizada poco antes de Navidad aún provoca frecuentes caídas de servidores y parones de los aplicativos, lo que no ayuda precisamente a implementar nuestra capacidad de trabajo, sino al contrario...

Si a todo esto sumamos cambios continuos e inesperados de protocolos, tratando de adaptar normas generales a situaciones concretas, lo que nunca jamás debería hacerse, porque provoca confusión y por consiguiente errores, si añadimos, puestos a añadir, que desde Planificación se ha abierto el periodo de solicitud de vacaciones, y se ha abierto de la peor manera posible, que no es otra que denegando prácticamente todo lo solicitado, y si rematamos la lista de sumandos diciendo que nuestros jefes sufren una fase aguda de su cíclica fiebre de formaciones... Comprenderéis el título del artículo y mi ausencia del blog en los días precedentes.

Ah, sí, un último detalle, el fin de semana, ese fin de semana en el que uno espera poder descansar, se pusieron enfermas, a la vez, Elma y mi madre, así que ya os imaginaréis... Afortunadamente no ha sido nada, al final, en ninguno de los dos casos. Otro día, con más tiempo y más ganas, tal vez os explique mi épica visita con Elma al servicio de Urgencias Oftalmológicas de la Clínica Barraquer, y la estrambótica exploración que le realizó el "particular" Dr. Slawek...

5 comentarios:

Doctora Anchoa dijo...

Ánimo, Jan Berg, que de todo se sale. La época de gripe pasará, y espero que algo os liberéis entonces de trabajo.

Misaoshi dijo...

Madre mía, me he agobiao y todo.

Ánimo!

Jan Berg dijo...

Dra. Anchoa, la época pasará, como pasa cada año, evidentemente, pero mientras pasa y no pasa...

Jan Berg dijo...

Misa, gracias por el ánimo.

Y no te agobies, mujer, que esto es algo pasajero...

pseudosocióloga dijo...

Esperando la entrada de la clínica gris.