sábado, 11 de febrero de 2012

Somos iguales, pero algunos más iguales que otros


Compárense estas dos referencias:


Constitución Española, Artículo 14: Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.


Gabriela Bravo, Portavoz del Consejo General del Poder Judicial, entrevistada en Televisión, valorando la decisión del Juez Instructor José Castro de no grabar la declaración que efectuará el próximo 25 de Febrero Iñaki Urdangarín, duque de Palma, yerno del Rey, imputado por varios delitos en el caso Palmarena, al contrario de lo que ocurre con el resto de imputados en la causa, cuyas declaraciones, como ocurre de manera habitual, sí se graban: "Es una decisión que habrá ponderado el juez. No todos los imputados son iguales, no todos los casos están sometidos a la misma presión mediática ni tienen la misma relevancia. No en todas las ocasiones se puede estigmatizar tanto la imagen o el honor de una persona"


Así que NO TODOS LOS IMPUTADOS SON IGUALES. Magnífico, señora Bravo. Maravilloso. Excelente. Se me agotan los epítetos. Le doy las gracias, señora Bravo, por confirmarme ayer lo que desde el principio sospeché en mis ya algo lejanos años de ejercicio profesional como abogado, afortunadamente ya casi olvidados: Que lo único que diferencia una norma jurídica en vigor de una novela de, pongamos, Dan Brown, no es su condición de norma jurídica, sino la voluntad de la autoridad competente para aplicarla y sancionar a los incumplidores, es decir, los MEDIOS que se dispongan para hacerla cumplir. Cuando la norma no se apoya en una administración inspectora y sancionadora... es papel mojado. Tal ocurre con los grandes principios, formulados en su mayoría como mero desideratum totalmente carente de significado práctico. Pasa, señora Bravo, efectivamente, con el Principio de Igualdad del artículo 14 de la Constitución, tan tajante en su formulación como incumplido en la práctica. Qué decir, si ese artículo no se cumple, de entelequias como el derecho al trabajo o a una vivienda digna...


Le agradezco, señora Bravo, créame que se lo agradezco, que haya tenido Ud. la valentía, tan rara en los ambientes jurídicos, de haber dicho en voz alta lo que muchos piensan pero no se atreven a afirmar. Que no todos los imputados son iguales. Ni los imputados, ni los acusados, ni los condenados, ni los reos (¿Cuántos delincuentes de cuello blanco han sido indultados por los gobiernos que se han sucedido en el país...?), ni ningún actor de esta farsa llamada Justicia que se representa dentro de otra farsa aún mayor a la que llamamos pomposamente “Estado Social y Democrático de Derecho”.


Como me dijo hace años un veterano abogado que sabía de lo que hablaba, la Justicia, para los creyentes, es un atributo divino. Los ateos, añadía, no tienen ni tan siquiera ese consuelo.


En la foto que ilustra el artículo, la Sra. Gabriela Bravo, fiscal, portavoz del Consejo General del Poder Judicial, y mi ídolo (que no sex symbol, solo ídolo) desde ayer por la mañana.

5 comentarios:

pseudosocióloga dijo...

Pues eso...

Willy fog dijo...

más claro imposible

Jan Berg dijo...

Pseudosocióloga, imagínate que un día todos fuéramos capaces de decir en voz alta lo que pensamos del p*** sistema este...

Jan Berg dijo...

Muchas gracias, amigo viajero.

Onara dijo...

Lo que para muchos con sentido común es "injusto"... para otros es "justo"...

De la misma manera que en Física se manipulan las matemáticas para obtener un resultado coherente con las observaciones realizadas por un científico, el derecho y las leyes son manipuladas para obtener los resultados jurídicos que más convengan...

Besos.