miércoles, 13 de julio de 2011

El Bar La Bizca

No sé si será por la crisis griega (Que ya podemos calificar sin ambages de tragedia), la debilidad del euro, la prima de riesgo de la deuda española, la especulación, la hipersensibilidad de los mercados o las nefastas calificaciones de Moody,s a los bonos irlandeses, pero en el bar donde, las noches en que trabajo (Si son día laborable), solíamos tomarnos Elma y yo nuestras dos buenas tazas de café con hielo antes de bajar a la estación de metro de Sagrada Familia, donde nos despedíamos, ella rumbo a casa en la Línea 2, yo en la Línea 5 hasta enlazar con la Línea 7 en Diagonal, camino de la sede de mi empresa, en ese bar, digo, al que varios días a la semana acudíamos puntualmente Elma y yo, han subido ya tres veces en lo que va de año el precio del café.

Empezó el año costándonos la consumición 2,60 €, para pasar al cabo de poco tiempo, qué se yo, tal vez en Marzo, a los 2,75 €. Acabando la primavera subió de nuevo, poco esta vez, hasta los 2,80 € Pues bien, el pasado lunes... ¡Nos pidieron 3,00 €! Hablo en todo momento de idéntica consumición: Dos cafés con hielo. Aberrante.

Ayer por la tarde, acudí como cada día que trabajo a buscar a Elma a la salida del suyo. Elma encaminó sus pasos hacia el bar de costumbre. La detuve. “No”, dije, “Estoy harto de ellos. Ahí no vuelvo. Me estafarán en otro sitio, pero más veces en el mismo, como que no...” Hicimos un reconocimiento. El panorama de bares en la zona es desolador. O son locales pensados para atiborrar de sangría a los turistas, cobrada a precio de oro, abusones donde no es gratis ni mirar la lista de precios, o se los han quedado los chinos, que han tomado al asalto el sector hostelero barcelonés en auténtica invasión. Ni tan siquiera les cambian el nombre, se siguen llamando, como cuando eran bares de barrio de toda la vida, “Bar Lala” o “Ca la Pepi” aunque tengan camareras de ojos rasgados y la carta escrita en un más que precario castellano.

Al fin, en un chaflán especialmente mal iluminado, encontramos un bar de aspecto auténticamente hispánico, de rotundo nombre cañí, y una camarera... Digamos que difícil de mirar, y conste que no me creo precisamente guapo. Pero esta chica es tan bizca y tiene los ojos tan saltones, que si te mira directamente a la cara (Suponiendo que sea capaz de hacerlo) da como grima, como si no fuera del todo humana. De perfil, en cambio, por más que los ojos siguen siendo saltones (MUY saltones), la cosa es asumible, no sé, se deja mirar. Elma no parecía muy convencida cuando nos sentamos en los renqueantes taburetes de madera, viejísimos, repletos de muescas y arañazos. Dos cafés con hielo. ROVI, buena marca, y sobre todo muy buen precio... 2,40 €

Camino del metro, cogiendo la mano de Elma, con ruido de cacerolada de fondo (Una concentración en el cruce de las calles Lepanto y Marina, que protestaba contra el cierre decretado por la Generalitat del Hospital de la Cruz Roja, ahora llamado Dos de Mayo) le dije, “El café es bueno y el precio más que aceptable... Creo que el Bar La Bizca será nuestro nuevo bar...” Elma sonrió. “No seas bruto – me dijo – Ya sabes que no se llama así, el bar...” Me encogí de hombros. “Lo sé, y tú sabes como soy. Si se me ha grabado ese nombre en el disco duro, ni queriendo voy a cambiarlo. Nuestro bar, cielo, será el Bar La Bizca...”

5 comentarios:

Doctora Anchoa dijo...

Es indignante lo que están haciendo últimamente muchos hosteleros. Sé perfectamente lo que le cuesta al dueño de una cafetería un café, y el margen es espectacular, de más del 300%.

Onara dijo...

Vaya! pues estabais cerquita de donde trabajo yo!... en una antigua fábrica (que ahora no es mas que oficinas, museo y centro de actos públicos) que hay en la calle Rosellón, cerca del hospital de la Cruz Roja ;-)

Lo de los precios es indignantes, pero he de decirte Jan que, aunque algunos (muchos) bares de barrio de toda la vida, lo lleven chinos, no quiere decir que la calidad y el servicio empeore, en algunos casos incluso mejora.

El bar de al lado de mi casa (donde D me hablo por primera vez), lo lleva una pareja de chinos, y a parte de que nos tratan como si fueramos de la familia, he de decir que si me tengo que ir a comer fuera por el barrio, este es el primer lugar al que acudo, realmente cocinan muy bien!

Besos!

Babilonio dijo...

Muy bueno el post, las subidas injustificadas de precios deberian ser combatidas por la competencia, lo malo es que cada vez hay menos.
Lo de la degradación de la hostelería en busca del turismo guiri barato es una lacra que ya estamos pagando, el mismo sector turistico está matando la gallina de los huevos de oro.
Habeis hecho bien en buscar otro, lo del nombre descritivo me encanta, será que me viene bien por mi falta de memoria jeje.

Un abrazo.

pseudosocióloga dijo...

Di que sí, si todos nos plantaramos ante los abusos otro gallo nos cantaría.

Madame Milagros dijo...

tu crudeza me ha dejado tonta.

besos y abrazos Jan, nos estamos leyendo.